Anotar, organizar, informar y hacer.

Te dije por teléfono que te escribiría un whatsapp cuando te enviase la información del proyecto por email, eso sí, puede que en varios correos porque no cabe todo en uno’. Hasta aquí todo correcto  :)

Son muchas las razones que hacen que cada vez sea más habitual trabajar a distancia. Ya sea por conciliación familiar o porque la empresa con la que colaboramos se encuentra en otra ciudad o país… o simplemente por comodidad.

Es recomendable utilizar criterios unificados de comunicación para reducir las pérdidas de tiempo y las posibles confusiones que lleva consigo esta forma de trabajo. Esto sucede también a nivel interno, incluso cuando los miembros del equipo comparten espacio físico.

El artículo anterior trataba sobre cómo agilizar el flujo de trabajo descomponiendo el proceso en tareas y cómo organizar escenas complejas. En este caso os queremos contar cómo gestionamos el flujo de comunicación para optimizar los tiempos en todo momento.

De forma simplificada podríamos decir que un proyecto de visualización es un conjunto de tareas interdependientes. Esas tareas pueden aparecer de repente, sufrir modificaciones durante un encargo o incluso pueden desecharse o sustituirse por otras, algo que suele ocurrir más veces de lo deseable. Esto pasa sobre todo cuando el diseño del proyecto y la producción de las imágenes van en paralelo.

engranajes2

A esta cadena de producción debemos unir los intereses (justificados) de los responsables del proyecto por conocer el estado en que se encuentra el desarrollo en todo momento.

Es lógico y deseable que la comunicación sea lo más transversal y sincronizada posible entre todos los participantes. Esto ayudará a priorizar y simultanear tareas, facilitando obtener un mejor resultado al final del encargo.

Para un equipo de una persona con una hoja de papel puede que baste a nivel interno. El asunto se complica cuando trabajas con más gente y se hacen correcciones o surgen dudas sobre determinadas tareas durante el proceso.

La forma que tenemos de tratar la información tiene mucho que ver con la gestión de tareas conocida como GTD (Getting Things Done). La clave está en organizar los inputs de forma correcta, sincronizada e informada para perder el menor tiempo posible.

Desde que recibimos la información inicial de un proyecto cada tarea asociada, ya sea de modelado, mapeado o postproducción, sigue el mismo proceso cíclico. No nos importa ahora mismo el software que usamos, sino que cada input que recibimos lo ponemos en cola, lo procesamos y lo devolvemos al cliente para que dé su conformidad o realice los comentarios pertinentes e impertinentes :) hasta que todo encaje.

El esquema que seguimos es el siguiente:

jobs-scheme-cycle

Hay que diferenciar cuando un proyecto de visualización se realiza directamente para el cliente final (empresa pública/privada) o se realiza junto con el equipo de diseño para una presentación (arquitectos/diseñadores). En este caso podría no existir la línea divisoria del esquema y compartirse (con derechos de edición) el archivo con el listado de tareas para reducir en lo posible los tiempos de respuesta.

En cuanto al software, ahora sí, es muy probable que alguno tenga preferencia por gestores de tareas como ASANA o Trello. Estamos de acuerdo contigo, algunos los hemos usado y otros los seguimos usando pero depende del proyecto y del cliente. Es posible que en equipos/proyectos medianos o grandes sirvan de gran ayuda a nivel interno. Tras algún tiempo colaborando de la forma que os contamos estamos convencidos de que hay que ir a lo sencillo e inmediato y si eso se llama ahora mismo Google Docs, Whatsapp o Slack, ahí estaremos.

Repetimos, no se trata tanto del software sino del ciclo que sigue cada input que recibimos.

En cualquier caso en próximos artículos escribiremos sobre algunas de esas herramientas, no sobre su funcionamiento, sino sobre qué función le damos dentro de ese ciclo. Hasta entonces estaremos encantados de recibir tus comentarios sobre este tema.

Saludos!
Nacho